Reporteros Sin Fronteras

Friday, May 27, 2016

Orgulloso de ser migrante.

Mis abuelos eran, uno chino y otro italiano. Mis abuelas me contaban anécdotas de como llegaron a Cuba allá por la segunda guerra mundial, y se consolidaron en un bello país que les dio la oportunidad de comenzar una vida nueva.
Cuando decidí emigrar, sabía que me tocaría sufrir. Llegaba la hora de separarme de la familia y despojarme de todo lo que tenía. Cuando los volvería a ver?; no tenía ni idea, solo estaba seguro que los volvería a ver y no sería en el lugar donde nací.
Hoy me siento orgulloso de ser yo quien cuenta las anécdotas a mi hijo y a esas nuevas personas que vas conociendo. No sé si lo piensan pero nunca me llaman cubano, siempre me llaman por mi nombre y aquellos que me conocen por primera vez, sienten curiosidad por escuchar la versión de como es aquella otra parte del mundo y veo como les brillan los ojos segun nos adentramos en los relatos que no tienen para cuando acabar.
He llegado a un país extranjero para establecerme en él, sí, pero no a cualquier precio. Cuando muchos decían que comenzaba la crisis yo veía las oportunidades, cuando muchos se quejaban, yo trabajaba, cuando muchos decían que no podía, yo pensaba en los que había dejado atrás.
Por suerte traje en la maleta lo único que me quedaba, (porque todo me lo habían quitado), logre empacar el amor propio, la honradez y dignidad.
Hoy vivo felíz con los míos, incluso  la familia está creciendo. Tengo pocos amigos sí, es verdad, pero son suficientes.
Las costumbres no las imponemos, crean contagio. Nuestra alegría se transmite, sí, aunque a veces molesta porque no se entiende.
Nos encanta vivir integrados, conocer otras costumbres, idiomas, comidas, historias. Ayudamos dentro de nuestras posibilidades y si hace falta nos quitamos algo nuestro para dárselo a quien lo necesita.
Lo que ganamos se invierte y se gasta en esta, que es nuestra casa, (Barcelona). Impuestos?, para que contar, ya perdimos la cuenta.
Progreso y futuro?, incalculable, te doy las gracias Jordi por presentarme esta bella ciudad, no le falta nada (solo aquello que no pudo entrar en la maleta, venía desbordada de lo que no me pudieron quitar).
Me siento orgulloso de vivir donde y como vivo. Hoy les doy las gracias por darnos la oportunidad de compartir, aprender y enseñar.
Mañana?, mañana será otro día!...